William Blake,

El Alquimista de la imaginación

 

 

                                                                         

por Xóchitl Niezhdanova

Mientras leía el libro de Sallie Nichols, “Jung y el Tarot” (Editorial Kairós, 1989), me encontré con las formidables ilustraciones de William Blake. La autora emplea algunos de los trabajos más representativos de Blake para hablar de personajes arquetípicos como El Loco y El Diablo. Así conocí “Satán exultante sobre Eva” y “Dios creando el Universo” (Ancient of Days), entre otras de sus obras. Me impresionó la sensación de trascendencia fantasmagórica que emanaba de sus creaciones, e inmediatamente quise saber más sobre el pintor.

 

William Blake nació el 28 de noviembre de 1757 en el Soho Londinense. Fue testigo de dos grandes guerras: la independencia de los estados unidos en 1775 y la revolución francesa de 1789, que influyeron ideológicamente en su trabajo. Para él estas guerras representaron fuerzas inspiradoras de uno de los más grandes anhelos de la humanidad, la libertad, así como la llegada de un nuevo orden basado en la virtud, la paz y la felicidad.

 

William Blake fue un visionario. Sus obras fueron incendiarias y vanguardistas para su época, por lo que su genialidad no fue reconocida sino hasta el siglo XX. Fue poeta, dibujante, pintor y grabador, considerado como un pre-romántico que se anticipó a ese movimiento cultural en una época en la que imperaba el clasicismo. Su postura fue siempre crítica frente a la razón y la religión. Blake creía más que nada en el poder de la imaginación: “La imaginación no es un estado, es la existencia en sí misma”.

 

En plena “Época de las Luces” donde pensadores como Francis Bacon e Issacc Newton establecían los principios del método científico y las leyes de la Mecánica para explicar el funcionamiento del universo, él afirmaba que la principal facultad del ser humano no era la razón, sino la imaginación. Pero para Blake la imaginación era un reino alejado de nuestras mentes, habitado por dioses y dáimones que interactuaban en los mitos. Algo equivalente al inconsciente colectivo de C.G. Jung, y contrario al pensamiento del filósofo John Locke que veía a la consciencia como una hoja en blanco la cual se iba llenando con nuestras experiencias sensoriales.

 

Sus grabados y pinturas resultaron controvertidos para la época. Muchas de las escenas de sus obras giraban en torno a leyendas, mitos de la Antigüedad y otras fuentes de naturaleza moral. Sus creaciones poseían un contenido hermético, oculto y difícil de descifrar. Su poesía, plagada de heptasílabos yámbicos, gira en torno a la violencia fanática libertaria y sensual del romántico, y a la más profunda mística del amor. Su obra intentan romper la apariencia engañosa del mundo con el objetivo de descubrir la auténtica verdad detrás de lo que se observa a simple vista.

Tuvo una gran predilección por las formas góticas; admiró la fuerza plástica de Miguel Angel, la extrema limpieza de su trazo, su fuerza expresiva y el encendido esplendor de los colores, que reflejaban la intensidad de sus visiones. Le atrajeron personalidades de su tiempo como Jacob Boehme, Emmanuel Swedenborg y sobre todo Paracelso con su doctrina de la existencia de los dos cuerpos en toda cosa creada: el visible y el invisible, influencia que plasmó en su obra “Matrimonio

del Cielo y del Infierno”. También tuvo en cuenta los planteamientos de Paracelso sobre la imaginación como medio para lograr las metas.

 

Fue seguidor de movimientos como el agnosticismo, la alquimia, la cábala hebraica y la astrología, es decir, todos aquellos movimientos y

personajes que estuvieran influenciados por la imaginación, entendida como una visión espiritual. William Blake rompe todos los cánones y convencionalismos de la época, intentando hacer trizas los planteamientos religiosos de la Iglesia Anglicana, así como las posturas políticas más conservadoras. Él afirmaba que el objetivo de todo cambio político y religioso consistía en la búsqueda de un nuevo mundo basado en la felicidad universal, cósmica y mística. Su obra está

contenida en los “Libros proféticos” inspirados en la técnica de los manuscritos iluminados de la Edad media. Esta versa sobre temas de las profecías y sátiras religiosas y sociales, como en “El matrimonio del Cielo y el Infierno" (1770), y otros temas contemporáneos como la pobreza, el trabajo infantil, la desigualdad racial, y la hipocresía de la iglesia. Inventó su propia mitología con personajes como “Urizen” que era la encarnación de la razón y la ley, dramáticamente representado

en “Ancient of Days” (1794).

Otra de sus obras más conocidas es “Milton” (inspirada en el poeta del siglo XVII, John Milton) donde se introducen los famosos versos conocidos como “Jerusalén”, abordando el tema de la caída de la humanidad y su posterior regeneración. También aborda el tema de la locura en un temprano texto “Canción loca” dentro de sus “Esbozos Poéticos”. Y en su libro “Uriza”, Blake realiza un análisis sobre la demencia durante el siglo XVIII. Algunos de los pensamientos claves de Blake se observan en “Proverbios del Infierno”, como por ejemplo:

“Las cadenas que llevamos todos han sido forjadas por nuestro espíritu.” “La satisfacción del deseo, engendra las frutas de la vida y de la belleza.” “Todo lo que existe es Santo. Todos los deseos, todas las pasiones, todos los placeres son sagrados.” “La inspiración profética o la imaginación arrancan a la Humanidad de la muerte y de la perdición.”

Especialmente le interesó el grabado, pero experimentó con otras técnicas como la acuarela para realizar esbozos y paisajes. Igualmente, le atrajo la pintura al temple sobre tela y cobre, de uso corriente en lienzos y paneles renacentistas, antes del advenimiento de la pintura al óleo. No obstante, sus obras maestras se realizaron con la estampa de color, técnica denominado monotipo. Ésta se basa en pintar una imagen sobre una superficie rígida y plana (Blake utilizaba la cartulina), e imprimirla posteriormente sobre una hoja de papel, ejerciendo presión con la mano. A la imagen resultante se le dan más tarde los últimos retoques a mano con pincel o lápiz. Teóricamente, de cada dibujo sólo se podía realizar una estampa, de ahí el concepto de monotipo.

En su tiempo a Blake se le tildó de esquizofrénico por sus declaraciones acerca de su diálogo con los espíritus. Él decía que a través de estas presencias recibía la orientación para hacer sus obras, e

incluso detalles sobre sus técnicas pictóricas y su poesía. Nunca se comprobó que fuera víctima de alguna enfermedad mental, pero su genio trascendió el tiempo. Y sus grabados e ilustraciones de

una realidad alternativa ejercieron su influencia en el rock and roll, las novelas gráficas y el género fantástico. Influyó a personajes como James Joyce, Salman Rushdie, Allen Ginsberg, T.S. Eliot, Walt Whitman, Bob Dylan y John Lennon.

 

Jim Morrison, vocalista del grupo musical “The Doors”, extrajo el nombre de su grupo de uno de los versos de William Blake: "If the doors of perception were cleansed, every thing would appear to man as it is, infinite" (“Si las puertas de la percepción se purificaran, el mundo aparecerá ante el hombre como realmente es, eterno”)

 

 

 

 

 

 

Los Calzones de Guadalupe Staff

Aquí hablamos de lo que importa decir, que es generalmente lo que nadie quiere escuchar

Tags   William Blake, imaginación, pintura, Xóchitl Niezhdanova

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