Ser Valiente en este país

FUENTE:  somosvalientes.mx                                

Por Eréndira Svetlana

JUNIO 5 2018

¿Se puede ser valiente en México? ¿Se puede tener valor en un país en donde el miedo se ha vuelto una forma de existencia cotidiana? ¿Se puede ser valiente en la nación de los más de 200 mil muertos y 30 mil desparecidos por la guerra contra el narcotráfico, en el país donde se disuelve en ácido a los estudiantes, donde se asesina impunemente a periodistas y candidatos a las alcaldías, donde se levanta y se desaparece a los activistas por los derechos humanos, donde se secuestra y se quema en una noche a 43 estudiantes? ¿Se puede tener valor para seguir viviendo en este país de horrores?

 

Sí, la respuesta es sí se puede, y los que nos la dan son los niños mexicanos, los de Chiapas, los de Sinaloa, los de Yucatán, los de Jalisco, los de la Ciudad de México, niños valientes, capaces de tener sueños, de sonreír, de trabajar en sus comunidades para cambiar su realidad, niños con el coraje que se necesita para seguir creyendo en este país, en su gente, en que se puede construir un futuro diferente.

 

Los niños de México son valientes y tienen muchas cosas que decir, es Lydia Cacho quien les ha dado el espacio para expresarlas. ¿Y quién más que ella para hacerlo?  Porque Lydia es una mujer valiente como pocas, y es además el paradigma de la valentía periodística, es la mujer que ha enfrentado la barbarie de la represión mediática y política en nuestro país, la que ha inspirado con su valor la vertiente más honrosa del periodismo en México.

 

De su madre Lydia aprendió siendo niña que se debe ser rebelde con causa, y su causa esta vez es dar voz a los niños mexicanos, lo ha hecho de forma admirable y conmovedora con su docuserie Somos Valientes (somosvalientes.mx). ¿Recuerdas la última vez que fuiste valiente? nos pregunta Lydia a través de este maravilloso trabajo, y efectivamente hace que los habitantes de este país nos cuestionemos lo que creemos y lo que hacemos.

 

Sí se puede ser valiente, es lo que los niños de este proyecto nos quieren decir, la valentía en México existe, tiene muchas caras y muchas historias. Tiene las caritas sonrientes de los niños y las niñas de la escuela de artes marciales "Malala" en Sinaloa, que todos los días acuden ahí y entrenan sin descanso, estudian y se someten a una ardua disciplina para demostrarnos que tienen el valor de ser estudiantes y deportistas de excelencia en un estado y una cultura que condena a sus jóvenes a la lógica del narcotráfico y la violencia.

 

Tiene también las historias de los niños del Centro Cultural "La Roca/Marabunta", en la colonia Gabriel Hernández en la Ciudad de México, donde niños como Frida de 11 años y Jony de 14 se enfrentan con valor todos los días a la pobreza y la marginación de su entorno cambiando adicciones por danza aérea o parkur, regalando amor, amistad y compañía a otros niños como ellos, acercándolos al arte y la cultura para alejarlos de las calles.

 

La valentía tiene también los hermosos rostros indígenas de los niños de un Centro Comunitario en Melel Xojobal en San Cristóbal de las Casas Chiapas, que desafían la discriminación a la que este país condena a su propia raza, con su alegría, sus sueños y su coraje para decirnos que todos somos iguales, que tenemos los mismos derechos y merecemos las mismas oportunidades. Los rostros también de los niños de la Escuela para niñas y niños ciegos en Guadalajara, Jalisco, que se atreven a ver con el corazón y desde ahí hablarnos de sus sentimientos y de sus sueños; de los niños yucatecos del Centro Ecologista "Hunab", que nos enseñan con sus palabras y sus acciones que los valientes son quienes protegen y defienden a la naturaleza y al medio ambiente, que ellos aunque aún sean niños están dispuestos a recuperar el planeta que nosotros, los adultos, seguimos destruyendo.

 

El valor de Lydia Cacho esta vez ha sido arrancarnos de este discurso cotidiano del miedo, de esta arraigada cultura nuestra de la crítica pasiva, del quedarnos siempre con los brazos cruzados contando a nuestros muertos y rumiando nuestro resentimiento contra los políticos, esta cultura del derrotismo tan mexicana que nos hace despotricar todo el tiempo y a la vez callarnos lo que importa.

 

Sí se puede ser valiente, se puede cambiar a este México gris y corrupto, se puede vencer a la adultocracia de la amargura y el pesimismo, se puede dejar de tener miedo y enfrentar nuestros fantasmas, vencer la cultura de la pasividad, del conformismo, este discurso de la narcoviolencia y la narcopolítica que nos paraliza, se puede oponer resistencia con la valentía.

 

Los niños mexicanos nos muestran en este trabajo cuál es el camino, nos gritan desde su infancia y desde su alegría que todos podemos ser valientes, todos podemos cambiar el mundo, todo es cuestión de volver a tener el valor que tuvimos cuando fuimos niños.

Lydia lo ha hecho una vez más, nos ha abierto los ojos a una realidad que no queremos ver porque nos obliga a hacer algo más que quejarnos y criticar, nos obliga a hurgar en nuestras mentes y nuestros recuerdos, en las posibilidades apagadas de nuestro patriotismo y de nuestro ser.

 

Y tú, mexicano, mexicana, ¿recuerdas cuándo fuiste valiente?

En Los Calzones de Guadalupe

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