Oprah para Presidente

FUENTE: Pinterest

Por ERÉNDIRA SVETLANA

Oprah Winfrey viste de negro suntuoso, al igual que el resto de las estrellas de Hollywood, hombres y mujeres del mundo del espectáculo que se han dado cita en el hotel Beverly Hilton en Beverly Hills, sede de la ceremonia de entrega de los premios Globo de Oro 2018. Lleva la densa cabellera negra alaciada en un espectacular peinado de salón, la imponente mirada enmarcada por sus lentes Chanel tipo cat eye, el rostro contundente maquillado con discreción. Habla a una audiencia emocionada que la celebra embelesada porque hoy recibe la máxima condecoración que la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood entrega a las figuras más destacadas del cine y la televisión estadounidense, el premio Cecil B. DeMille.

 

-“Hablar con la verdad es la herramienta más poderosa que tenemos. Me siento especialmente inspirada y orgullosa por las mujeres que han sido lo suficientemente fuertes como para compartir sus experiencias de acoso”-

 

Oprah dice estas palabras a la audiencia de los Globos de Oro al recibir el ambicionado premio. Su discurso es como ella, tremendamente impactante y rotundo. Habla sobre racismo, habla sobre acoso sexual, sobre derechos humanos e injusticia social. Sus aristocráticos escuchas de la élite más afamada del mundo, aplauden emocionados cada una de sus oraciones lapidarias. A la mitad del discurso ya se han puesto todos de pie. Laura Dern está llorando, Meryl Streep  mira a Oprah extasiada, a Denzel Washington la emoción le ha deformado el gesto y casi se le escapan las lágrimas.

 

-¡Time´s up!- dice Oprah con la potencia de su voz articulada.

 

-¡Time´s up!- repite varias veces

 

¡El Tiempo se ha terminado! Lo dice en alusión al movimiento “MeToo” que han emprendido actrices de Hollywood para denunciar el apabullante acoso sexual que es práctica común en el ambiente del espectáculo. Todas visten de negro en la Gala de los Globos de Oro para demostrar su adhesión a este movimiento.

 

¡El Tiempo se ha terminado! Alude también a que el tiempo del machismo se ha acabado, el tiempo de la hegemonía masculina en los diferentes ámbitos de la actividad social y política, el tiempo de la hegemonía de los hombres blancos. El discurso cobra repentinamente un tono que hace fuertes alusiones a la presidencia de Trump.

 

-“Todos sabemos que la prensa está bajo asedio en estos días”- le dice Oprah a su público,

 

-“Pero también sabemos que es esta insaciable dedicación para descubrir la verdad absoluta, la que nos preserva de cerrar los ojos ante la corrupción y la injusticia”- Remata la actriz y empresaria, y su audiencia hollywoodense se deshace en aplausos y aclamaciones.

 

Más que el discurso de aceptación de un premio otorgado por su larga e influyente trayectoria en el mundo del entretenimiento, parece un discurso político muy bien planeado. Parecen las palabras de un orador experimentado, con la habilidad de sacudir las conciencias del pueblo y motivar el voto de las masas. Así lo sienten millones de espectadores del show a través de la televisión y los medios digitales, así se percibe en la atmósfera enardecida del Hotel Beverly Hilton, con una audiencia emocionada hasta las lágrimas de felicidad y de rabia, una audiencia que aplaude de pie durante varios minutos con la piel erizada.

 

Porque la que está pronunciado este impresionante discurso no es cualquier estrella de Hollywood, es nada más y nada menos que uno de sus íconos más importantes. Es Oprah Winfrey, la mujer más poderosa del mundo del espectáculo según Forbes, la mujer más influyente de su generación según la revista Life, una de las cuatro personas más importantes que han dado forma al siglo XX y al XXI según la revista Time. Es además la celebridad más rica del mundo, con una fortuna que asciende a más de 3,000 millones de dólares.

 

Pero lo más sorprendente es que Oprah es un personaje paradigmático para la sociedad estadounidense. Su historia se ha vuelto una leyenda, se podría decir que es del conocimiento popular en ese país, es tan conocida como las biografías de los personajes históricos o políticos de los Estados Unidos. Es la historia de una pequeña niña afroamericana nacida en la pobreza de un hogar negro en Misisipi en los años 50, una niña criada por una madre soltera que trabajaba limpiando casas en Milwaukee para mantenerla. Es la historia del ascenso a la fama que surge de la meritocracia en una sociedad democrática que da oportunidad al que tiene talento, al que se esfuerza y trabaja.

 

La historia de Oprah es por lo mismo el paradigma del “sueño americano”, esa utopía que es sólo posible para unos cuantos, pero que mantiene el espíritu combativo con el que sobreviven día a día millones de norteamericanos. Oprah está más cerca de este pueblo que ningún otro personaje de la vida pública, está en el corazón de millones de habitantes de ese país porque les ha hablado durante 35 años desde su sillón de presentadora de televisión en el Show de Oprah, les ha dicho lo que desean oír y también les ha escuchado atentamente, como buena líder de comunicación de masas.  

 

Oprah no es cualquier persona, no es cualquier estrella pasajera del show business

 

Sólo Oprah puede decir lo que ha dicho en la entrega de los Globos de Oro, y decirlo con ese matiz político tan acentuado y ese tono drástico. Sólo ella puede provocar las reacciones que su discurso tiene en redes sociales del mundo unos segundos después de que lo ha pronunciado. #Oprah 2020, que se difunde como la pólvora en Twitter; “President Winfrey”, que se comenta con entusiasmo en los pasillos de las fiestas posteriores a la ceremonia; “Oprah for President” que al otro día de la ceremonia aparece en titulares de matutinos televisivos.

 

Un día después de la emotiva entrega de los Globos de Oro, la posibilidad de la candidatura de Oprah a la presidencia de los Estados Unidos se hace presente y toma forma en la conciencia popular dentro y fuera de ese país.

 

¿Y por qué no? Ahora que una figura de los Reality Shows como Donald Trump ha alcanzado la presidencia del país más poderoso del mundo sin contar con experiencia alguna en materia de administración del gobierno o la política, cualquier cosa parece posible en el escenario del poder norteamericano. Y para ser justos, lo más probable es que Oprah hiciera un papel mucho más digno que Trump en ese cargo. Cuando menos tendríamos el consuelo de escuchar discursos emotivos y  bien redactados de boca de un presidente norteamericano.

 

Hasta ahora, Oprah no ha desmentido la posibilidad de sus aspiraciones a la presidencia de su país. Tampoco ha hecho declaraciones definitivas o confirmatorias a la prensa. Amistades cercanas de su círculo más íntimo afirman que ha considerado seriamente la posibilidad de hacer realidad el rumor. Su compañero de vida, Stedman Graham, ha dicho también que Oprah lo haría si ese es el deseo de sus seguidores. Meryl Streep, ahora convertida en una de las más fuertes promotoras de Oprah como política, ha dicho que después del discurso en la ceremonia de los Globos de Oro, Oprah no tiene más alternativa que asumir su destino en la escena pública.

 

¿Será posible?, ¿esta historia de ficción pura se hará realidad?, ¿veremos a Oprah postularse para la presidencia en el 2020?

 

Si es así, su contrincante en la boleta electoral será el mismísimo Trump con toda seguridad, y en tal caso el debate presidencial del país que domina el mundo se verá tenebrosamente parecido a un auténtico Reality Show, protagonizado por dos de las estrellas mediáticas más polémicas de nuestro tiempo. ¿A caso no parece todo esto una tétrica parodia de televisión?

 

La verdad, creo que ni en las ocurrencias más desbordadas de los creadores de los Simpson habría cabido una imagen como ésta. Pero suele suceder, la realidad siempre supera la ficción.

 

Durante la ahora ya legendaria ceremonia de los Globos de Oro, Oprah cierra su aparición con la frase más impactante de su discurso:

 

-“Un nuevo día está en el horizonte”-  dice Oprah, y la élite del show business arde en aplausos

 

-“Y cuando ese nuevo día finalmente amanezca será porque muchas mujeres magníficas, habrán luchado para asegurarse de que la niñas se conviertan en líderes de un mundo donde nadie tenga que volver a decir “Yo también” otra vez”- Exclama Oprah para cerrar, y la multitud se desploma en llantos histéricos y hurras a voz en cuello.

 

La frase se convierte inmediatamente en el lema de su posible campaña presidencial, y queda grabada en la conciencia digital para la posteridad

 

-“Un nuevo día está en el horizonte”-

 

Y es verdad, se acerca un nuevo día, uno que nadie imaginó, el día en que el inmenso monstruo mediático de Hollywood abandone su trono de ficción y se adueñe finalmente del poder real en el país más rico y poderoso del horizonte conocido por la humanidad.

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