por Elvia Cazán

 

En 1985, Robin Norwood publicó un libro de autoayuda para mujeres al que tituló "Mujeres que aman demasiado". El libro era el resultado de un conjunto de experiencias que Norwood había tenido como psicoterapeuta con cientos de mujeres cuya característica común era la de ser novias o esposas de alcohólicos o adictos a las drogas. Después de estudiar y tratar a este tipo de pacientes y a sus familiares, esta autora destacada descubrió un patrón de conducta y antecedentes que se repetían invariablemente entre las parejas de los adictos. Todas estas mujeres (porque eran principalmente mujeres quienes presentaban este patrón) estaban vinculadas con sus parejas de una forma enferma y autodestructiva de la que no eran conscientes y que no podían evitar, pero que les causaba un gran sufrimiento y escasa calidad de vida.

 

Al profundizar en el conocimiento de las experiencias de vida de estas mujeres, la autora percibió que invariablemente se trataba de personas que habían vivido una niñez difícil, generalmente en hogares disfuncionales en los que los progenitores no les habían dado amor y seguridad. Muchas de ellas eran hijas de alcohólicos y otro tipo de adictos, o de padres fríos y distantes, en otros casos se trataba de padres neuróticos o demasiado estrictos y abusadores, pero en todos los casos la constante era una falta de atención y cariño que había producido un severo trauma emocional en la niña en cuestión. Como resultado de esta falta de amor durante la infancia, una etapa crucial en la formación de la seguridad y la autoconfianza, las mujeres en esta situación desarrollaban tarde o temprano un patrón de relación con sus parejas caracterizado por la dependencia afectiva, la inseguridad emocional, el miedo al abandono, la autodevaluación, la obsesión con la relación y la posesividad.

 

Este tipo de dependencia emocional incontrolable garantizaba un vínculo patológico con sus parejas que de una u otra forma las destruía poco a poco como personas completas, hasta convertirlas en despojos de sí mismas y de su potencial como seres humanos plenos, gobernadas totalmente por sus emociones y sus miedos, particularmente por su temor imbatible a la soledad y a no ser dignas de amor.

 

Siendo Norwood, ella misma, una mujer con una historia familiar de éste tipo, una persona que en alguna parte de su vida había amado demasiado, distinguió la gran necesidad que existía de algún material de apoyo y ayuda para las pacientes sumergidas en este tipo de relaciones de codependencia. Fue así que decidió recopilar las historias de vida de sus pacientes en tal caso y reunirlas en un libro que además de presentarlas, se complementara con una guía de acción para reconocer y resolver situaciones de esta naturaleza.

El libro se convirtió casi de inmediato en un best seller del New York Times y posteriormente en un clásico universal sobre la codependencia en las relaciones de pareja. Desde su primera publicación se ha reeditado en más de 10 ocasiones, y se mantiene entre los más vendidos a partir de entonces.

Las mujeres que aman demasiado son todas aquellas mujeres que se entregan sin fijar límites a una relación de pareja, son quienes ofrecen su amor y su atención desmedida a un hombre que por lo general no las ama, es inadecuado y es emocionalmente inaccecible. Esta actitud antes que producir desapego, genera una obsesión con la relación para las mujeres que aman en demasía, puesto que su característica es su carencia fundamental de afecto y su enorme necesidad de ser amadas y reconocidas. Como resultado, estas mujeres harán cada vez mayores esfuerzos por conseguir el afecto de sus parejas, se empeñarán aún más cada vez que obtengan peores resultados, y esto les producirá un ciclo infinito de dependencia e insatisfacción altamente autodestructivo y doloroso. 

En el año de su primera publicación, la idea central del libro, la de una mujer que amaba en demasía, era tal vez una idea muy novedosa y revolucionaria. Las relaciones de codependencia recién empezaban a ser estudiadas como tema de investigación por la psicología y la psicoterapia, los usos y costumbres de la sociedad de ese tiempo aún dictaban que el papel de las mujeres en las relaciones de pareja era el de ser las proveedoras del amor y la atención incondicional. Millones de mujeres desde esa primera publicación del trabajo de Norwood han leído el libro, han aprendido de él y han trascendido su forma patológica de amar para liberarse de sus relaciones codependientes y convertirse en personas plenas.

 

Pero lo sorprendente es que más de 30 años después de que la obra apareciera, siguen existiendo miles de millones de mujeres que aman demasiado, mujeres jóvenes, de las nuevas generaciones, mujeres que atan sus vidas a las de un hombre enfermo e incapaz de amarlas porque necesitan sentirse amadas con desesperación, necesitan ser validadas a través de una relación y tienen terror al abandono y a la soledad. Es como si la humanidad hubiese avanzado muy poco o casi nada durante los últimos 30 años, es como si las madres y las abuelas se hubieran guardado para sí el secreto del sufrimiento inhumano que produce una relación codependiente, patológica e insatisfactoria. Es como si nos siguiera costando mucho hablar abiertamente con nuestra descendencia de estas cosas y, muy a nuestro pesar, continuamos perpetuando el ciclo vicioso de este tipo de vínculos desafortunados que las mujeres somos tan proclives a formar. 

Si todas fuésemos como Robin Norwood nos pasaríamos la voz unas a otras, compartiríamos este conocimiento esencial como una tarea primordial y sagrada entre mujeres, de madres a hijas, de abuelas a nietas, de maestras a alumnas, de hermanas a hermanas, de amigas a amigas, una tarea irrenunciable para sacar a nuestro género de la esclavitud a la necesidad de afecto, de la inseguridad, de la autodevaluación, del miedo al abandono y la soledad, la esclavitud tan difundida a la vocación equívoca de amar sin límites, sin respeto por una misma, sin consideración por nuestras propias necesidades, amar innecesariamente y en demasía.

Mujeres que aman demasiado

 

 

                                                                         

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Elvia Cazán

Empresaria medianamente exitosa, mujer dolida y de corazón roto. Odia a los hombres, pero no puede vivir sin ellos. A pesar de los desencuentros ella sigue creyendo en el amor.

Los Calzones de Guadalupe Staff

Aquí hablamos de lo que importa decir, que es generalmente lo que nadie quiere escuchar

Tags   mujeres que aman demasiado, relaciones amorosas, Elvia Cazán

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