Mentes Perturbadas

FUENTE: : Cocoparisiene en Pixabay                               

Por  Daniela Rivera

JUNIO 13 2018

No me pregunten por qué, pero siempre he sentido fascinación por las mentes perturbadas, el tema de los asesinos seriales me ha interesado desde hace ya mucho tiempo, creo que es natural intentar entender por qué el otro puede llegar a hacer cosas inimaginables y terribles.

Recuerdo de adolescente ver Seven en el cine y quedarme fascinada con el tema, ¿qué clase de ser podía matar de esa manera?, qué atmosfera tan oscura y desesperanzadora la de la película, cómo sufrió Mills (Brad Pitt), qué inteligente el detective Somerset (Morgan Freeman), qué malo John Doe (Kevin Spacey). No estoy segura, pero es probable que ese film sea el que haya despertado mi curiosidad por los asesinos seriales.

Después me hice fan de algunas series que trataban el tema: Criminal Minds con un Dr. Reed hermoso, inteligentísimo y con tan malas habilidades sociales, un Derek Morgan poderoso, fuerte, impulsivo; una Penélope García atrevida, genio de la tecnología y coqueta; un Gibson, líder, astuto, comprensivo, tierno, sufrido. Juntos combinando sus habilidades y diferentes inteligencias lograban encontrar a los homicidas más sanguinarios.

Más adelante vino Dexter, ¡qué gran serie!, una historia donde el protagonista es ni más ni menos que un asesino serial: un metódico psicópata, inteligente, organizado, calculador, forense de la policía de Miami, y asesino con cierto sentido de la justicia, fascinante personaje que en ocho temporadas acaba con criminales y asesinos como él, que intenta tener una vida normal, se topa con el amor y vive en constante alerta guardado su secreto.

Fuera de la ficción y ya con cierto grado de cientificidad, vi Índice de Maldad (Most Evil), un programa de Discovery Channel en el que el Dr. Michael Stone, un psiquiatra forense de la Universidad de Columbia, analizaba el comportamiento de criminales, psicópatas y asesinos seriales conocidos en todo el mundo por sus atrocidades: Gein, Manson, Gacy, Dhammer, Berkowitz, Bundy y Chikatilo, entre otros. El análisis no sólo se basaba en los actos que habían cometido, sino en la reconstrucción de su vida personal, su infancia, sus relaciones sociales, su vida académica, etc. A partir de esta información el Dr. Stone clasificaba a los homicidas desde una Escala del mal creada por él mismo en la que se presentan 22 categorías, siendo la 22 la más extrema y en la que se considera a torturadores y asesinos psicópatas motivados por el sadismo. La psicología del asesino es desmenuzada y la audiencia puede ir encontrando semejanzas y diferencias en las experiencias pasadas de los criminales y la forma en que influyeron para su comportamiento final.

Pero regresando al tema, ¿se acuerdan que al principio les hablé de Seven?, bueno pues en estos días encontré en Netflix una serie que llamó poderosamente mi atención Mindhunter, y ¿adivinen quién es productor y director?, ni más ni menos que David Fincher, sí el mismo director de Seven, y ¿adivinen cuál es el tema de la serie?, sí efectivamente, los asesinos seriales. La primera temporada de Mindhunter (y espero que no sea la única), es un viaje fascinante que hacen dos agentes del FBI a finales de los años 70 para descubrir qué hay en la mente de ciertos asesinos que en esa época comenzaban a ser descubiertos.

La serie comienza con una escena brutal e inesperada, a partir de la cual, Holden Ford, un negociador de rehenes del FBI, es enviado a Quántico para capacitar a otros agentes, ahí es donde conoce a Bill Tench un experto en análisis de conducta criminal. Para situarlos en el tiempo, acaba de ser arrestado David Berkowitz “El hijo de Sam”, es 1977 y el término “asesino serial” todavía no existe. Holden está sumamente interesado en la conducta y la vida de ciertos homicidas como Manson o el mismo Berkowitz.

Juntos, Holden y Bill buscan entrevistar a estos homicidas para entender su comportamiento, así llegan a Ed Kemper (El asesino de las colegialas), un astuto, ecuánime y amable criminal que les cuenta su vida, motivaciones y sentimientos. Basándose en la información que obtienen, no sólo de Kemper, sino también de otros criminales, Holden y Bill logran resolver algunos casos y es cuando deciden buscar la colaboración del Dra. Wendy Carr, una psicóloga especialista en tratamiento del trauma y abuso de víctimas, quien les ayudará en la tarea de crear el perfil psicológico de estos delincuentes, que no se guían por instintos cualesquiera, ni cometen crímenes comunes. No voy a contar más, porque tienen que verla.

Para mi gusto se trata de una serie que te mantiene alerta cada capítulo, que combina ficción y realidad para tratar de entender el por qué de la conducta criminal, un trabajo extraordinario con una atmósfera muy Fincher, con personajes complicados, escenas fuertes y fotografía oscura. Una serie que está basada en el libro Mind Hunter: Inside FBI's Elite Serial Crime Unit y cuyos personales se crearon a partir de agentes del FBI reales: Douglas, coautor del libro mencionado, y Ressler. Así que, si te interesa conocer la psicología criminal y la naturaleza de la conducta Mindhunter es para ti.

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