La fuga de Don Porfirio

por Samantha FLA

 

Era diciembre, de esos días fríos pero llenos de nostalgia por la cercanía de la navidad. Quedé de ir con el vorticiano Arturo para conocer un lugar del que ya me había hablado y cuyo nombre me sonaba mucho, pero no estaba segura de haber estado ahí.

 

Nos aventamos la travesía desde nuestra natal colonia hasta el centro de la ciudad, fuimos platicando de los cambios de trayectoria de los microbuses por culpa de la no muy eficiente RUTA – el metrobus de los poblanos –. Caminamos un par de calles atravesando el Callejón de los Sapos y llegamos a la Fuga de Don Porfirio, una cantinita incrustada en una de nuestras calles principales: Juan de Palafox y Mendoza, y bueno, ahí me di cuenta de por qué me sonaba tanto el nombre, porque años atrás (varios ya), trabajé a unos metros de ahí.

 

Tenía curiosidad por conocer el lugar porque Arturo me había contado que han tocado ahí artistas de distintos géneros que se animan a compartir su música: Gerardo Enciso, El Mastuerzo, Hikuri, José Luis Galindo, Sabina Barrios, Angie Rocker, Nono Tarado, Iván García, Carlos Arellano, Keila Tonello, Moni-K Vega, Aletya, Roberto Gutiérrez, Odín Ruiz, entre otros. Por lo que es una cantina pequeña, pero que se ha ganado un lugar en el escenario musical de la ciudad.

 

Ese día tuve la fortuna de conocer a su dueño: Paco, un tipazo, un conocedor de la historia de Porfirio Díaz. Paco me contó que a partir de que adquirió la cantina, once años atrás, se ha dedicado a conocer a fondo la historia de este ex presidente, pues es de ley que las personas que llegan al lugar le preguntan el porqué del nombre. Así que ha leído varios libros, incluyendo una autobiografía, y ha analizado la información con diferentes historiadores.

 

Obvio en algún momento de la velada le pido que me cuente por qué se llama así la cantina, Arturo hace un súper resumen de la historia y dice: “porque Porfirio Díaz estuvo preso en el Carolino y se escapó, dicen que pasó por aquí y estuvo escondido algún tiempo”, Paco me pone en contexto, me habla de los sitios de Puebla, donde se enfrentaron las fuerzas mexicanas y francesas (segunda mitad del siglo XIX), me cuenta que Porfirio estuvo preso varias veces y en varios lugares, pero que siempre se escapó.

 

En Puebla por lo menos estuvo preso en dos ocasiones, y me dice que en alguno de esos momentos se puso buzo y comenzó a estudiar las calles de Puebla, que fue planeando su escape de manera lenta pero segura. Ojo que no soy historiadora y solamente estoy contando lo que escuché ese día. La cosa es que se fugó y por eso la antigua dueña de la cantina decidió llamarla así, pues está justo a un costado del Carolino.

 

Para los que no conocen El Carolino, me estoy refiriendo a un edificio colonial emblemático de la ciudad de Puebla, que fue fundado en 1578 y llamado inicialmente Colegio del Espíritu Santo, para convertirse en 1819, en el Colegio Carolino. Actualmente es patrimonio de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, es un símbolo de la educación superior en el Estado y sede de la Rectoría de la universidad.

 

Después de la lección de historia, seguimos brindando y conociendo a gente muy agradable, en el lugar Paco tiene una colección de máscaras de luchadores (soy fan de la lucha libre) y entre una cosa y otra me dice que es hincha del Puebla, así que nos identificamos de inmediato porque yo también lo soy, me platica que es amigo del primer Supercamote y que está esperando la máscara para su colección. También me dice que siempre transmite los partidos de La Franja y que hay muchas chicas que van exclusivamente a ver el futbol solas. Le digo que dudo en ver los partidos ahí, porque me apasiono mucho y miento madres, pero me dice que no hay problema, que seguro nos enojamos todos juntos – me siento en confianza-.

 

El lugar tiene un ambiente muy cálido, de cuates, es pequeño, pero creo que eso es parte de su encanto, porque lo haces más tuyo, la gente llega en grupos ese día, pero también puedo a ver a una mujer que ha llegado sola, se sienta en la esquina y pide una cerveza, escucha la música, ve el futbol americano y sigue tranquila, nadie la molesta, no necesita ir acompañada para sentirse cómoda, en general todos disfrutamos la velada.

 

Así que más allá de su historia y los porqués, La Fuga de Don Porfirio es un espacio de convivencia, una cantinita en la que puedes compartir el tiempo con los otros, tomar una chela, ver el futbol y sentirte como en casa.

 

Foto por Arturo López @arturols

 

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Pueden conocer este lugar en Juan de Palafox y Mendoza 414, en el mero centro de Puebla o visitar sus redes sociales, lo encuentran como @lafugadedonporfirio en Face e Instagram, y como @fugadonporfirio en Twitter, les aseguro que no se van a arrepentir.

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Samantha FLA

Comunicóloga, lectora compulsiva, tuitera incomprendida, bailarina frustrada, amante de Netflix, apasionada del futbol y rockera por convicción. Alucina –sin consumir nada- sobre la soltería, el desamor y los corazones rotos.

Los Calzones de Guadalupe Staff

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Tags  Porfirio Díaz, cantina, Puebla, centro histórico, Samantha FLA

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