Hagamos un Balance

FUENTE: Pinterest

Por NADENKA KRUVSKAYA      Mayo 01 2018

Estaba reflexionando sobre 300 cosas, para variar, porque ustedes no lo saben y yo no tengo porqué contárselos, pero de todas maneras se los voy a contar: yo, entre otras cosas (no muchas la verdad), me dedico a observar lo que pasa en la vida diaria. Es lo que más me gusta, observar, y luego reflexionar. Observo a la gente que pasa, en el trabajo, en la calle, en la casa, me pongo a pensar en lo que hacen, en lo que piensan, en lo que dicen cuando llegan a sus casas, cómo se aburren o cómo se pelean. Pienso en todo eso y luego me da por hacerme preguntas y comparar, tipo ¿todos serán como yo? ¿se pelearán por las mismas cosas con sus maridos y sus esposas? ¿ese señor bigotón qué cara pondrá cuando su esposa lo regaña y lo manda por el pan? Y así. Ya saben, esa clase de cosas que uno se pregunta cuando va en la calle y el tráfico está insoportable y tienes como dos mil años para pensar de aquí hasta que los coches avanzan.

 

Pero bueno, no se me distraigan, estábamos con eso de que a mí lo que me gusta es observar y reflexionar. Últimamente pienso mucho en las relaciones humanas, porque no me podrán negar que los pleitos entre individuos de nuestra misma especie están a la orden del día en los tiempos que corren, o como diría mi abuelita que era sabia y era bendita, los pleitos andan de a tres por un peso, sí señor. En mi humilde experiencia y mi discreto paso por la vida diaria veo gente que se pelea noche y día. Y no nada más en la calle, desde luego que en mi propia casa, no es que me enorgullezca, porque a veces ya me da más bien pereza, pero yo con mi maridito me peleo que da gusto, o sea, discutimos civilizadamente, y luego cuando nos damos la vuelta y  el otro ya no está viendo nos mentamos la madre muy primitivamente, para qué les voy a decir que no, si a mí eso de la animalidad se me da a veces muy naturalito. Por eso les digo que eso de las relaciones humanas es básico, como que nos lo deberían enseñar desde la primaria a título de materia obligatoria, tipo si no pasas Relaciones humanas y Armonía matrimonial olvídate de tu carrera universitaria papá ¿qué no? Si, en definitiva, yo votaría porque fuera así.

 

Pero no se crean, a mí lo que me preocupa es el futuro de este país, y el de este mundo, si no es que el de este universo completo, para redondear. Porque yo como quiera ya estoy acostumbrada después de algunos años, no tantos como se imaginan, aunque lo que sea de cada quien ya estoy bastante entrenada en pleitos, lo que se dice aprobada con mención honorífica en Técnicas de evasión 1 y 2, y en Devolución efectiva del golpe bajo 1, 2, 3 y 4, pero bueno,  yo ya estoy grandecita y como quien dice ya viví la vida, o sea que no pasa nada si me echo otro encontronazo de película, u otros dos o tres, diario digo, porque como ya les dije los pleitos en este siglo están de oferta y te doy el cambio. Pero yo me pregunto señores ¿Y las nuevas generaciones? ¿Cómo le va a hacer la humanidad para sobrevivir a tanta falta de entendimiento entre la gente?

 

Nosotros los de más de 30 pues ya qué remedio (y los de más de 40 y de 50 y de 60), ¿Pero qué va a pasar con las criaturas? Yo, como se imaginan, soy Generación X, o sea Generación Timbiriche paque me entiendan los mexicans, luego están los más grandecitos que son los Baby Boomers, más conocidos en mi pueblo como Generación Pedro Infante, y así le seguimos. Pero óiganme ustedes ¿qué van a hacer los benditos Millennials?, y luego los Post-millennials,  ¡Válgame el Señor! ¡Madre del Creador! Que Dios los agarre confesados.  

 

No sé ustedes, yo hago estas reflexiones y como consecuencia ando muy preocupada. Por eso, y como no me gusta quedarme ahí sentadota con mis reflexiones sin hacer nada de nada, pues se me ocurrió inventar una receta para identificar las posibilidad de tener buenas o malas relaciones. La he llamado muy pretensiosamente “Hagamos un Balance”, porque ya saben que luego ando de pretensiosa, pero sobre todo porque eso de las relaciones tiene mucho que ver con encontrar un equilibrio, lo cuál como todos saben es súper dificilísimo, así que creo que necesitamos todos ponernos muy creativos e inventarnos algo que de plano sirva aunque sea un poquito.

 

Mi receta es en realidad muy simple, y van a decir que qué babosada, pero entonces yo les diré que no critiquen si ustedes no han hecho nada, yo por lo menos ando preocupada y me pongo las pilas. Como les decía, mi receta es muy simple, y se las voy a soltar así nada más, porque no me gusta complicarme la vida, ni complicárselas a ustedes más. Me gusta la idea de que sea una receta porque es como si quisieran preparar un rico postre, o más bien un menjurje que acaba siendo lo que se dice una auténtica ensalada.

 

El caso es que lo primero que hay que hacer es elaborar una lista de los ingredientes, que para el caso de nuestro postre, menjurje o ensalada, o sea nuestra relación de pareja, vendrían siendo dos listas, mis propios ingredientes, y los ingredientes de mi pareja. Pónganseme muy abusados muchachos, por que no voy a repetir la receta dos veces, cada uno tiene que sacar su lista, o sea mis ingredientes, los ingredientes de mi pareja, medimos, pesamos, sopesamos, calculamos y luego lo revolvemos todo, le ponemos los condimentos y las especias y a ver de a cómo nos toca.

 

En cada lista de ingredientes tienen que ir cosas como nuestras cualidades, nuestras preferencias, nuestros defectos, nuestros límites, lo que estamos dispuestos a dar, lo que estamos dispuestos aceptar, y obvio lo que no vamos a tolerar ni a catorrazos. Una lista completa de todas estas cosas en lo que a ustedes respecta y otra de lo que corresponde a su pareja, esos son los ingredientes ¿estamos? Bueno, que ninguno se me atrase.

 

Les voy a poner un ejemplo para que no se me hagan bolas. Si se tratara de mi propia relación de pareja, yo tendría que hacer primero una lista de mis cualidades, la cual sería una lista muy larga, porque como ya se habrán dado cuenta soy muy virtuosa, no se crean, tendría que pensar y preguntarme ¿qué virtudes tengo yo para compartir?, bueno, soy una persona amable, honesta y alegre por ejemplo, ¿y cuáles son mis defectos?, bueno, pues soy una persona de alguna manera perfeccionista, digo, siempre en los defectos hay que suavizarnos un poquito, no ponernos tan rígidos, que no se les vaya la mano en esto de los defectos, tampoco se me aceleren, porque los defectos son algo delicado, nos pesan en la consciencia demasiado, entonces no metamos mucho el dedo en la llaga, digamos que también soy intolerante; la siguiente pregunta sería ¿qué estoy dispuesta a otorgar a otro ser humano que no necesariamente sea algo que me agrade?, vaya, pues estoy dispuesta a conciliar por ejemplo, estoy dispuesta a no reprender a mi pareja, a no reprimirla, ¿y a qué no estoy dispuesta?, ah, pues en mi caso no estoy dispuesta en una relación a la más insignificante y minúscula manifestación de violencia, sea física, verbal o actitudinal, no estoy dispuesta, no, no y no, no estoy dispuesta en lo más mínimo, tampoco estoy dispuesta a que impidan mi libertad en ningún aspecto,  no soporto que se limite mi libertad en ningún sentido. ¿Vamos bien? Recuerden que esto es sólo un ejemplo, tampoco se la tomen tan en serio, sigamos pues.

 

Dentro de esta receta que yo llamo “Hagamos un Balance”, tendremos que revisar forzosamente del otro lado de la relación las mismas preguntas y solicitar ese ejercicio a nuestra pareja, y una vez hecho ese ejercicio de ambas partes, podríamos ahí integrar muchos más ingredientes, o sea más preguntas, muchas preguntas, entre más preguntas mejor, recuerden que esto va a ser una ensalada de múltiples ingredientes, es como una lista de verificación ¿me entienden? un checklist como quien dice, una cosa así como de palomitas y taches, entonces hago mi lista de verificación propia, luego la otra persona hace su checklist, y ya entonces, y sólo entonces, procedemos a comparar si los ingredientes se llevan bien, o sea, si no estamos revolviendo plátanos con chile ancho, ¿me captan?

 

Ahora, aquí no para la cosa, vayámonos más allá, veamos el presente, mi relación actual con mi esposo o con mi novio o con mi amigo cariñoso,  lo que ustedes gusten y manden, eso de los amigos con derechos entra también, soy de mente abierta, no pasa nada, lo importante es que se lleven a cabo los pasos de la receta, yo sé que ahí entran otras cuestiones, pero vamos siendo prácticos, porque esa es la intención de compartirles esta receta, entonces, solicitamos la lista y hacemos nuestra propia lista, que por cierto también debe incluir lo que más nos gusta que nos den, o sea lo que más nos gusta recibir, sin albur, neta, lo que queremos sentir y experimentar en esa relación humana, eso también debe ir en nuestra lista, porque ustedes coincidirán conmigo en que esta parte es algo muy muy importante ¿qué no?, bueno pues entonces ya que tenemos la lista hacemos un balance de lo que estamos completando y aportando al otro y lo que el otro nos está completando y aportando a nosotros.

 

He aquí el meollo del asunto mis chavos, el balance es el propósito de todo este merequetengue, o sea, son los huevos y la harina, porque ese balance es la clave del éxito, gracias a ese balance podremos percatarnos si hay o va haber química, si se va a esponjar el panqué para que me entiendan, y ya con esa prueba en la mano, como los pelos de la burra, no habrá poder humano que nos convenza de que la cosa va a ser diferente, es decir, ninguna otra cosa nos va a dar un atisbo de la realidad que se nos viene encima de manera más efectiva que el bendito balance que obtengamos con esta maravillosa receta (que conste que yo se las di). Va a ser algo así como tener la puritita verdad ante nuestros ojos, como si la adivina nos hubiera leído las cartas,  con eso ya sabremos qué hacer y evidentemente ya sabremos cuál será el resultado de esa combinación de ingredientes una vez que se revuelvan, se revuelquen en su salsa y se cocinen, (sin albur, para que no se me ofendan).

Pero no se me alebresten, vamos por partes, algunos a lo mejor ya tenemos nuestra ensalada lista, ya le dimos un hervor y hasta dos, a otros incluso ya se nos pasó de cocción o ya hasta se nos quemó, otros en cambio estarán a punto de revolverla, lo bueno aquí es que ya teniendo los pelos de la burra en la mano muy bien podemos cambiar de menú si nos ponemos buzos, pero lo más relevante desde mi punto de vista y por lo cual les estoy echando este rollo, es que para los niños y los jovencitos esta receta puede ser la solución, por eso se las estoy compartiendo, para que empiecen a remojar sus barbas muchachos, nomás vean con mi propio ejemplo lo que el condenado destino les maldepara, pónganse a hacer sus listas, échenle todo el cacumen que les sea posible, hagan su análisis y su balance, no importa de qué relación se trate, todas entran en la receta del balance, ustedes háganme caso y elaboren su checklist en toditas las relaciones  a lo largo de su vida y verán que se van a llenar de personas buenas, de gente que les nutra el alma, individuos como ustedes que los hagan mejores personas.

 

Yo espero que les guste esta idea, y ya si de plano me dicen que qué flojera, pues qué puedo decirles, así ni cómo ayudarles gente, luego porqué dicen que el que por su gusto muere ¡es porque no hizo su balance!

 

Punto y se acabó, me voy porque ya me cansé, esto de andar salvando al mundo es muy fatigoso. Ahí se ven chatos.

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