Aventúrate a conocerte

por Vandi TA

 

¡Qué difícil se nos ha vuelto la vida desde que comenzó la cuarentena!, ¿no creen? Todo se complicó, nos alejamos de nuestros seres queridos, muchas relaciones se rompieron, es decir, amistades, parejas, incluso familias, todo el mundo se puso triste, los problemas pesaron más que las alegrías y el estar encerrados y resumirnos a cuatro paredes hizo que sobre pensáramos las cosas, que nos hiciéramos consientes de los problemas que ignorábamos normalmente y eso, claro está, nos ha traído energía negativa a nivel mental y emocional.

 

No voy a profundizar en los problemas ajenos, más adelante, en los próximos párrafos podré mostrarles cómo es que podemos hablar con nosotros mismos sin necesidad de agobiarnos y hacernos sentir mal por las cosas que podemos traer de tiempo atrás.

 

Conforme ha ido pasando mi cuarentena, he escuchado un sinfín de sentimientos y de pensamientos que tienen otras personas, en su mayoría noté que la gente se siente abrumada por su estado físico o por otras cosas que conforman su personalidad, y es aquí donde nos podemos dar cuenta que sobre pensar las cosas lleva nuestras emociones al límite, al grado de pisar por unos segundos una tristeza profunda que no nos permite avanzar.

 

Quien les escribe no es una persona de otro mundo, soy tan común como los demás y también he sufrido momentos de agobio y tristeza profunda esta cuarentena, llegué a dudar de mi persona, mis capacidades y lo que yo tenía para ofrecerle al mundo. Terminé una relación y me alejé de varios amigos que al final me di cuenta de que no eran amigos, lloré un mes entero y dejé que la situación me arrastrara hasta el lugar más miserable que habitaba en algún rincón de mi ser, y entonces, después de toda esa basura, lo entendí.

 

Cuando era niña vi una película que se llamaba “La princesita”, una obra de arte dirigida por Alfonso Cuarón, es la historia de Sara, una niña que vivía en la India con su padre; sin embargo, su padre decide enlistarse para la Primera Guerra Mundial y deja a Sara en un internado en Estados Unidos. Al pasar los días Sara se entera de la triste noticia de que su padre ha muerto y al ya no tener quien pague el internado ella será echada; sin embargo, pide misericordia y la directora accede a darle techo y comida a cambio de que trabaje como criada en dicho lugar.

 

Es evidente que la vida de Sara llega a un clímax de tristeza y miseria impresionante, perdió a su padre, está relativamente sola, la tratan como si fuera basura y no tiene derecho a ningún tipo de libertad, sin embargo; algo digno de admirar de Sara es que nunca pierde la fe, ella sigue creyendo en su capacidad, en lo que sabe y en sí misma, a pesar de que la vida le juegue mal, y eso a mí me enseño demasiado.

 

En la infancia fui un poco solitaria, mi expectativa de una niña de 7 años no concordaba con mi realidad, no tenía tantos amigos, tenía un padre que estaba ausente casi todo el tiempo y mi madre estaba en otro país. Nada parecía estar en orden, sin embargo, hoy agradezco a la vida ese pequeño momento, así como el haber visto la historia de Sara y haberme dado cuenta de que no estaba realmente sola, me tenía a mí misma.

 

Y ahora que me resumo a cuatro paredes y que la vida me ha vuelto a poner diferentes pruebas, rescaté eso del pasado, analicé quien yo era, me recordé de dónde venía, lo que había vivido y cuál era mi historia; eso me dio fuerza para levantarme, confiar en mis capacidades y partirle la face al mundo.

 

Lo que quiero que ustedes, al leer esto, reflexionen es cuántas veces en la vida se han sentido solos, abandonados y han mirado al cielo tratando de encontrar una explicación, cuestionando a la vida por qué los ha abandonado y los ha dejado solos a pesar de todo lo bueno que han hecho. Estoy segura que la mayoría de ustedes ha vivido esa misma escena más de dos veces, y déjenme decirles que sí, los abandonaron, pero no fue la vida, ni los que los rodean, sino que se dejaron ustedes mismos. Dudaron de ustedes, se rindieron por unas horas, días, incluso meses, pero no se preocupen la solución es sencilla y está al alcance de todos y aunque en el momento sea difícil y cueste trabajo, al final habrá valido la pena.

 

Visualicen su vida, háganlo como si fuera un desierto, volteen hacia atrás y vean cuánto han caminado, lo mucho que se han caído pero que al mismo tiempo se han levantado, lo que han aprendido, las personas que dejaron ir, lo que ha costado recorrer todo ese camino, y siéntanse orgullosos porque han llegado lejos. Ahora vean donde están parados, vean quiénes han caminado con ustedes, analicen si aún son quienes quieren ser, si están seguros de lo que creen, de lo que piensan y de lo que sienten, y cuando eso esté firme, les aseguro que la vida será más fácil.

 

Siempre he creído que las decisiones correctas son subjetivas, todos somos diferentes y mis decisiones correctas claramente no serán las de ustedes, pero les prometo que cuando estén seguros y conscientes de quiénes son realmente, tomarán las mejores decisiones. Y por último no miren al futuro con miedo, vean lo que aún les falta por caminar con emoción, les espera una gran aventura y verán que cuando lleguen al final del desierto, serán plenos y felices porque se tienen a ustedes mismos.

 

Jamás se detengan, no dejen de avanzar, luchen por lo que quieren y los hace felices, suelten a quienes no quieran caminar con ustedes, y disfruten del recorrido con las personas que caminan a su lado, y si alguien quiere acompañarlos, que los alcance, la vida es una y no podemos detenernos por cualquier cosa, persona o hecho que pueda suceder. Sean directos, honestos con ustedes y los demás, así todo será mas fácil, quiten del medio a las personas que no saben si se van a quedar o se van a ir, que nada les obstruya el paso.

 

Sé que no es fácil reestructurarnos la vida, y cuestionarse todos estos aspectos puede ponernos en perspectiva miles de cosas cosas, pero les juro que el resultado es maravilloso, porque al final sabrás perfectamente el valor que tienes, lo que te mereces y sobre todo sabrás lo mucho que te amas, nunca más volverás a estar solo, tienes lo más valioso, a ti.

 

Dona: tienes un gran corazón, un alma noble, solidaria, empática y muy grande, mucha luz para dar, compartir e iluminarte la vida, no dejes nunca que vuelvan a hundirte, que te pisoteen, lo vales todo, te admiro mucho, estoy muy orgullosa de ti, es un honor poder presumirte y decir esta soy yo, aventúrate a conocerte.

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Vandi TA

Auténtica millennial, cuasi comunicóloga, amante de Disney y eterna reflexiva de la vida. Cree en el amor y  en el valor de los seres humanos más allá de su apariencia

Los Calzones de Guadalupe Staff

Aquí hablamos de lo que importa decir, que es generalmente lo que nadie quiere escuchar

Tags  cuarentena, confinamiento, salud mental, autoconocimiento, Vandi TA

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